Compañeros del Seminario:
Esta ocasión no comentaré la lectura que hemos realizado, comentaré lo que escuché y dije en la sesión de ayer...
Contamos con la ventaja de que ninguno de nosotros fue el secretario pues la coordinadora Rocío se encargó del caso, muchas gracias Rocío.
Reflexionando sobre nuestro sistema ecológico (Entiéndase espacio del Seminario) ataviado con casco y capa de Complexman, creo pertinente referir lo que persibo que son nuestros roles autónomos en una especie de juego real fuera de nuestro control, incluso fuera del contol de La Educación.
No diré nombres, simplemente describiré algunas de las funciones que a mi parecer desempeñamos los que nos presentamos ahí:
Hay quien es capaz de sincerarse en lo público, mientras se controla en lo privado, nos muestra cómo la franqueza puede ser útil para transformar la realidad propia sintiéndose parte de la ajena, nos muestra que la presencia de otros es fundamental para la razón de cada existencia.
Hay quien en un esfuerzo por entender se confunde, pero ello le permite acercarce a la escencia de lo sugerido en este tipo de pensamiento, nos enseña que el control es menos eficiente que la disperción en un sistema continuamente regido por el caos, como lo es la realidad.
Hay quien observa derás de un velo de experiencia, la cual le permite sensibilizarse a toda costa con lo sucedio y compremeterse de una forma poderosa con la figura docente en cada palabra emitida, por ser realmente sentida. Nos enseña la rectitud de la palabra Maestro.
Hay quien aparece y refulge de inocencia, luego se oculta en su silencio y parece pender de un hilo, nos enseña que todo lo real es fragil y temible a la vez.
Hay quien se debate entre poco convencimiento sobre lo sugerido y bastante fe en lo conocido, nos recuerda que nuestro lugar en la realidad lo demarcan nuestros principios.
Hay quien va confimando sosegadamente sus predicciones al mismo tiempo que se sorprende disimuladamente de los saltos se dan con la mente. Nos enseña que en una buena clase el maestro habla lo mínimo indispensable.
Hay quien se compromete a bastante más que a la atención de un seminario, dejando, y porque a veces no le queda de otra, que las ideas vertidas empapen un lugar amplio y reservado en su persona. Nos hace ver que no se puede ser esto sin dejar de ser lo otro que fue uno mismo hace poco.
Hay quien lo ve todo desde la perspectiva de quien conoce, por estudio y por vivencia trascendental, los funcionamientos estructurales de lo que resulta ser nuestro sistema de referencia al haber empezado a pensar de esta manera. Nos percata de la urgencia en implementar la propuesta del pensamiento complejo, y lo hace desde la auténtica comprención de la Naturaleza.
Hay quien se apresura a desbordar los contenidos de lo que se revisa, exagera en función del impácto comunicativo y nos insinúa que en este tipo de empresas académicas, puden y deben pasar cosas inesperanadamente verdaderas a la vez que misteriosas.
Con estos personajes se podrían hacer un cuento, una novela y una película...
Esperemos nos baste con escribir una buena página en la Historia Académica del Instituto.
miércoles, 16 de junio de 2010
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Me hubiera encantado adjudicarme el comentario que leíste en mi blog, pero es la cita de un libro de Gabriel Cámara (aparece la ficha bibliográfica). No lo conocía y me lo presentaron hace poco mi madre y mi tía, es decir, me presentaron su trabajo. Es algo de lo que ya les he comentado en el seminario, las comunidades de aprendizaje. Si te interesa luego te platico más.
ResponderEliminarY si, es cierto, suena a lo que deberíamos aspirar, pero creo que es posible y hasta divertido estarlo intentando... Por lo menos a mí me ha resultado más divertido en el cuartel de los complexus man... A quienes por cierto describes de manera maravillosa. Ojalá podamos escribir algunas buenas páginas. Nos vemos en la semana en uno más de tus extraños experimentos.
Vaya un gran abrazo.